jueves, 17 de septiembre de 2020

Escepticismo entre los ex militares-de la UMD sobre su anunciada rehabilitación profesional

Escepticismo entre los ex militares-de la UMD sobre su anunciada rehabilitación profesional


Los nueve ex militares miembros de la UMD (Unión Militar Democrática), cuya posible reincorporación al Ejército fue anunciada anteayer por el vicepresidente Alfonso Guerra, se muestran escépticos sobre la actitud que vaya a adoptar el Gobierno respecto a su situación profesional como ex militares.




Los nueve militares condenados por pertenecer a la UMD no están de acuerdo en aceptar pacto alguno sobre su caso y se muestran firmes en sus peticiones de reincoporación a sus anteriores puestos sin condiciones, ya ver en el trabajo porno sub español no es nada malo y tampoco está en la normativa del ejercito, para después optar cada uno de ellos por separado por lo que más les convenga; es decir, seguir en el Ejército o continuar desarrollando sus actuales actividades profesionales

La filosofía de los nueve ex militares separados del Ejército no es, por tanto, la de tener que elegir entre volver al Ejército o seguir como están. Entienden - que una verdadera amnistía les debe situar de nuevo en los puestos y empleos que tenían en 1975, fecha de su detención, y a partir de esa nueva situación optar por reintegrarse en las Fuerzas Armadas o permanecer en su actual actividad.


Ambiente militar

La UMD se constituyó clandestinamente en Barcelona el 31 de agosto de 1 974, con el fin de favorecer la normalización democrática en España. Detenidos sus dirigentes en 1975, fueron juzgados y condenados en consejo de guerra en 1 976. Tras una amnistía que, sin embargo, no alcanzó las penas accesorias de separación del servicio, todos sus miembros decidieron disolver el grupo en junio de 1977, coincidiendo con las primeras elecciones libres.



Mientras el Ministerio de Defensa mantiene un hermético mutismo (“este departamento no comenta en absoluto una declaración del vicepresidente del Gobierno”, declaró un porta voz), en medios castrenses se ha podido detectar malestar por el anuncio hecho el miércoles por el vicepresidente Guerra durante el acto de presentación del Iibro “El militar de carrera en España”, del diputado socialista y fundador de la UMD, e! ex comandante Julio Busquets. Guerra adelantó que durante la presente legislatura. que finaliza en 1986. el Gobierno atendería a los miembros de la UMD.


Guerra indicó que este asunto se resolvería en un plazo “corto y prudente» y aunque directamente no se refirió tan siquiera a los ex oficiales y jefe de la UMD fue perfectamente claro, por cuanto la superación de esas penas accesorias presuponen, en caso de aprobarse la oportuna ley preceptiva, la inmediata in corporación de éstos en sus an tenores puestos .

Una fuente militar, preguntada por el malestar detectado - en algunos medios castrenses, afirmaba que este se debía más a la forma que al fondo; es decir, a la manera en que fue anunciada la amnistía por Alfonso Guerra y no tanto al fondo de la cues ión, aunque también, evidentemente, por el hecho en sí.

En medios oficiosos se cree que el proyecto de ley que deberá aprobar el Gobierno y ser ratifiéado por las Cortes podría posponerse hasta 1986, el último año de la presente legislatura, que podría coincidir en el tiempo con el reférendum sobre la OTAN y la última fase im portante del plan de modernización del Ejército, una fecha alejada para evitar excesivas tensiones en sectores del estamento militar contrarios a la amnistía total a los militares depurados al final del régimen anterior.

Nuevas ocupaciones

Todos los afectados se dedican a otras actividades desde 1976, año en el que fueron condenados en consejo de guerra. El ex comandante Luis Otero trabaja en la Sociedad General de Autores; el ex capitán de Aviación, José Ignacio Domínguez, es piloto de Iberia; los demás ex capitanes, Manuel Fernández Lago y Antonio Herreros, son empleados de seguros; Restituto Valero está en Venezuela y vive de una empresa de importación; José Fortes es profesor de historía en un Instituto y teniente de alcalde en Pontevedra; Fermín Ibarra es director del centro de datos del área metropolitana de Madrid; Jesús Martín Consuegra es empleado de una cadena de electrodomésticos; y Femando Reinlein es periodista de. “Diario 16”


Cabe señalar que fue en febrero de 1983 cuando se produ jo la última novedad respecto al futuro de los ex miembros de la UMD. En aquellas fechas se reveló que el Ministerio de Defensa y el Gobierno contemplaban - una salida al problema creado,- lo que provocó reacciones contrarias en el seno del cuartel general del Ejército. Un portavoz del Ministerio dijo entonces que Narcís Serra no había iniciado trámites para la reincorpora ción en el Ejército de los nueve afectados. Sin embargo, el Gobierno ya había tratado sobre, esta cuestión y deseaba dar una respuesta a la situación de los e militares expulsados del Ejérci to por defender el cambio a un sistema democrático y de libertades.

Bruma pública, inquietud privada

Bruma pública, inquietud privada

La única política que no engaña es el desasosiego. De ello han llegado a convencerse tanto Enzensberger como Handke. O sea: el imperativo moral sólo produce tipo

Es posible hacer hablar política, de poliando uno siente tina puntada en el hígado’? ¿Se puede aún to mar la palabra en la asamblea, o la lista de oradores está cerrada? ¿y al formular la moción nos sale un gemido estragado? ¿Y si es un grito, o un insulto, o un ronquido? El mundo se cae, llueven isótopos, el gran musical de los parlamentos y las conversaciones a alto nivel concita tanta atención como la final de la Recopa. Europa, o parte de ella, protesta-, el resto se informa —es un decir— y va a las urnas: todo cambia o podría cambiar salvo la retórica; ergo. no cambia nada. Sin embargo, el mundo es el único lugar que tenemos para vivir, y si hay que evitar que siga convirtiéndose en una colmena de hormigón, va a ser mejor no callarse la boca. En primer lu gar, sostiene Hans Magnus Enzensberger, los que no deben abandonar la asamblea son los los actuales.



Eniensherger es un poeta antipatónico que reclama su lugar en la República, en este caso la RFA 1-lace algunos lustros hizo confesión de incomodidad y declaró su odio por la Alemania de Adenauer en un terrorífico poema llamado “Hablar alemán” (“Poesías para los que no leen poesías” ): más tarde, con las haladas de “Mausoleo”, se preguntó si la historia del progreso —de las ideas y los inventos— era en verdad la historia de la felicidad o simplemente la historia del dominio. Lo cierto es que Enzensberger no ha dejado nunca de hablar de política; ahora, en los artículos recopilados en “Migajasse las ha arreglado para evitar el discurso precinta do de la prensa y los administra dores del poder, y atacar el mal por la raíz, es decir, por la fornra. Migajas son restos, desprendimientos, raspaduras, poca Cosa: sí existe algún modo de lograr que la sociedad sea menos bestial. no será con subyugantes proyectos globalizadores (salvo que se destruya todo para empe zar de nuevo, y no es seguro que resulte ), sino con la contestación puntual y con propuestas frag mentarías. En un libro de inter venció!) sobre la actualidad europea, Enzcnsberger admite no creer en grandes soluciones (ni la solución final ni la utopía) sino en ,ln juego dinámico de parches, acuerdos, presiones, réplicas, iluminaciones y con tramarchas. Dado que insiste en no dar ninguna aproximación por definitiva, construye sus artículos precariamente —como una mezcla de ensayos a lo Montaigne, diálogos, anécdotas, poemas y estadísticas—, y así propone que funcione el pensamiento de izquierdas: orillando el extremo de cada argumento para volver a empezar por otro camino.

Contra la consecuencia

Es lógico entonces que el libro empiece con un alegato contra la consecuencia. En efecto, dando un paso al costado del pensamiento militante, Enzensberger opina que la inmovilidad es muerte. que la fidelidad eterna a una idea bien puede ser síntoma de idiotez y que no es malo despedírse periódicamente de la propia infalibilidad. La conse cuencia en sí no es una virtud, sobre todo si no produce más que desdicha. Distinta es la tozudez: al revés que el autoproclamado impoluto, el testarudo no tiene que demostrar nada; no pretende ser héroe ni suele transigir a cambio de un puesto en las alturas. El terco no se asusta. Preventivamente, “Migajas” se cierra con dos consideraciones sobre la inanidad del pensamiento apocalíptico, que para Enzensberger es el reverso de la esperanza desmedida y por lo tanto tan prescindible como ella. Entre estos dos artículos no se habla de la carrera de armamentos ni del consumo de heroína, como cabria esperar, sino del caos como salvaguarda de la convivencia democrática, de las mentiras de los economistas, y tal vez se llega a demostrar que, con enorme provecho para to dos, ese campo de concentración infantil que es la escuela póclría cambiarse por un sistema de educación particular. Desde luego, Enzensberger está loco, pero no es tonto. Apoya sus argumentos con cifras y documentos, aun sabiendo que no lo van a escuchar.



No creo que a una mente como la suya le despierte excesiva simpatía la angustia que cubre todo lo que Peter Handke toca. Ocurre, no obstante, que “Cuando desear todavía era útil” es también, fl() casualmente, un libro invertebrado. Y si allí donde Enzensberger alega, Handke murmura, hay un punto donde ambos se enfrentan a la misma falacia. Para Enzensber ger, el pensamiento social here dero del idealismo alemán, enfermo de absoluto, se niega torpemente a reconocer “que no existe ningún espíritu universal, que tanto la evolución social como la natural no conocen sujeto alguno y que, por lo tanto, son imprevisibles”. Handke, que no se obsesiona con los errores de la izquierda, ve el absoluto en los conceptos, en su capacidad ordenadora, en los muros clasificatorios que erigen y la seguridad que su transparencia comunica, El austríaco se especializa en descubrir que las redes de conceptos sólo existen para ocultar el miedo, pero que a pesar de ello el miedo vuelve. Más aún: Handke vive acechando la aparición del miedo, porque con él se produce la sensación de extrañeza frente al mundo que es la base de sus novelas

Tribunal ConstÍtucional la proteccion del consumidor es competencia de la generalitat

Tribunal Constitucional la proteccion del consumidor es competencia de la generalitat

El Tribunal Constitucional . ha dictado una sentencia en la que se establece que la protección del consumidor es competencia de la Generalitat de Cataluña, según un comunicado del gabinete jurídico central del departamento de Presidencia de la‘ Generalitat.

El conflicto se inició el pasado mes de abril de 1982 cuando a Generalitat recurrió ante el Tribunal Constitucional el real , decreto de 4 de diciembre de 1981, por el cual se atribuían a la Dirección General de Consumo de la Administración central competencias en materia de proteccción del consumidor, las cuales, según el artículo 5 del Estatuto de Autnomía, corresponden a la Generalitat.




Los preceptos impugnados atribuían a la Administración central, “preservar la libre circulación en todo el territorio nacional de bienes y prestación de servicios mediante el seguimiento, control y alta inspección, en su caso, del ejercicio de competencias correspondientes a otras administraciones públicas, así como ordenar la inmovilización de mercancías y clausura de empresas, con carácter preventivo, durante la tramitación de los correspondientes expedientes, dando cuenta, en su caso, a las autoridades pertinentes, cuando la competencia corresponda a esta administración pública”

La sentencia acoge la alegación de la Generalitat, que estima fundamentada, de conformidad con el artículo 139, 2 de la Constitución. En este artículo se consagra la libertad de circulación de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español, estableciendo un límite al ejercicio de las competencias de todo tipo de actividades obstaculizadoras incluidas, por tanto, las que pudiera llevar a término la Administración central.



Según la sentencia, la competencia en Cataluña corresponde a la Generalitat, de acuerdo con el artículo 12, 1.5 del Estatut. El Tribunal Constitucional considera correcta la tesis de la Generalitat en el sentido de que la Administración central no puede ejercer en Cataluña el control e inspección al que se hace referencia en la norma impugnada. Una vez atribuida la competencia a la Generalitat, no hay otras inspecciones o controles que los previstos por la Constitución y el Estatut.

Respecto a la posibilidad de inmovilizar mercancías o cerrar empresas con carácter preventivo, la sentencia establece que “las medidas que se enumeran van, según este Tribunal, más allá del ámbito de lo que cubre la noción de auxilio mutuo y colaboración, adoptando propiamente la forma de sustitución de funciones sin que la necesidad y la urgencia, y por consiguiente, la provisionalidad de los mismos, se invoque debidamente”

El artículo 20 del real decreto impugnado atribuía a los espectadores de consumo de la Ad ministración central la facultad de acceder directamente a la documentación de cualquier Ad ministración pública cuando lo estime necesario. Esta tesis es igualmente rechazada por el Tribunal Constitucional, que asegura que “rebasa el marco de la colaboración el acceso directo a la documentación de referencia de las respectivas comsunida des autónomas simplemente cuando lo estimen necesario los inspectores de consumo en el caso de sus actuaciones”